El terroir y su gente · Bodega Chañarmuyo
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El terroir y su gente

Un oasis en medio del desierto

El Valle de Chañarmuyo

El Valle de Chañarmuyo es un oasis en medio de un desierto rocoso y de escasa vegetación que se encuentra rodeado de la Sierra del Paimán, de más antigüedad que la vecina Cordillera de los Andes, al noroeste de la provincia de La Rioja, Argentina. Situado a 1.720 metros sobre el nivel el mar, reúne condiciones únicas en el mundo. El suelo agreste contrasta con el verde de cardos gigantes que buscan con sus brazos tocar los rayos del sol.

Por las noches, un manto de estrellas cubre todo de magia. Se reflejan en el espejo de un embalse de los ríos Blanco y Durazno que luego riegan las tierras con las aguas del deshielo captadas por el dique Chañarmuyo. La altura y el clima seco, provocan un microclima que combina días cálidos con noches frías en verano, con frecuentes nevadas en invierno. Esta amplitud térmica lo hace ideal para el cultivo de vides nobles que se expresan en vinos de un “terroir” maravilloso que guarda el recuerdo de los antiguos Diaguitas que habitaron sus tierras.

La cultura ancestral del norte argentino

El Pueblo

Chañarmuyo tiene un encanto especial reservado sólo para aquellos que descubren placer y belleza en la profunda y ancestral cultura de los pequeños pueblos del norte argentino donde la llama aún viva de las antiguas civilizaciones enciende colores, tradiciones, cultura, arraigo y paz. Quietud, espera, silencio.

En Chañarmuyo, sus pobladores habitan un caserío con antiguas callejuelas donde se cuela la cálida brisa de día y fríos vientos nocturnos que bajan de la montaña. Las antiguas casas de adobe, la plaza, la iglesia y el bar. El realismo mágico del hombre andino invita a ser descubierto sin prisa, como quien degusta sus vinos. Cada uno de sus habitantes fue ejemplo para el nacimiento de la epopeya. A ellos está dedicado, porque son su sangre  y sus protectores. La vid se nutre de su sabiduría, su paciencia y su valor.